viernes, 11 de marzo de 2011

Cómprate un Par y Nunca Dejes de Pagar

Todos tenemos una experiencia similar a lo largo de nuestra vida, o dos…hasta tres si somos unos adictos a lo imposible.

De repente, se cruza en mi vida un par de zapatos preciosos que provocan la tan esperada, y cinematográfica, sensación de amor a primera vista. Son unos zapatos hechos para mi, increíblemente. Me hacen sentir especial, te completan, con ellos me siento como una reina, por fin...

Tras este primer impacto de felicidad infinita, hay una reflexión lógica. Esa instantánea cuenta con un problema esencial que siempre he intentado evitar: los zapatos me vienen pequeños. Ese fue el principio del engaño. El amor a primera vista se torna real en el momento que me pongo los zapatos. Con ellos, me siento incómoda vaya donde vaya.
Con los zapatos, que son una metáfora de ti, me cuesta avanzar y llegar a mi destino.
- Pero son tan bonitos…
Cada día me dolías más, pero nunca dejaste de gustarme, por ti, por tu esencia, por todo. Si, me aprietas. Sin embargo te he llevado mucho tiempo, orgullosa de haber encontrado una reliquia tal.

Empecé a luchar por hacerme un hueco ahí dentro, a apretar, a intentar sentirme libre, a volverme a sentir los pies. Apreté demasiado.
Ahora mis zapatos están rotos, y dudo que encuentre por el camino un par igual.

Si algo he aprendido, es a probar antes de comprar.





5 comentarios:

  1. Que xules les sabates i l'escrit!
    Metafóricament parlant, de vegades és millor sentir les coses "apretades"="aprop" per veure que realment et pertanyen!

    :)
    http://lastardesdelcafe.blogspot.com/


    L.

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  2. La base que los sustenta todo!!!!!

    Buena metáfora.

    Un beso

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  3. A veces los zapatos se desgastan del uso, no sólo duelen al ser nuevos... muy bonita la metáfora, cada día me gusta más leer en tu blog
    Un besito

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