lunes, 24 de octubre de 2011

Aprender a Desaprender

Desde niños, nuestros padres trabajan para darnos las herramientas que nos permitan ser personas con valores que logren el éxito en la vida. Normalmente, antes de nacer, tus padres ya han decidido quien serás, o quien debes ser, cuando seas mayor y, solo si logras cumplir sus expectativas se sentirán realizados y orgullosos, no de ti sino de su trabajo contigo.



Afortunadamente para unos y desgraciadamente para otros, los padres no son los únicos que harán que te conviertas en quien eres, pueden jugar un papel igual de importante tu profesor admirado o tu profesor más odiado, tu mejor amigo, los que se reían de ti en el barrio, tu entrenador de fútbol, tu profesora de ballet, la madre de un amigo y sobretodo la tele.


La tele nos ha criado a todos y nos ha enseñado cómo es una familia ideal, una pareja perfecta, quienes son los buenos y quienes son los malos, pero sobretodo nos ha llenado el conocimiento de clichés. Hemos crecido con estereotipos sobre las cosas más importantes de la vida como son la felicidad, el amor y el éxito. Las películas, las series y hasta los dibujos animados nos han enseñado modelos a imitar exageradamente inalcanzables. Peter Pan inventó un mundo paralelo porque no quería crecer, todas las princesas Disney acaban felizmente emparejadas con el príncipe ideal, Oliver y Benjí siempre ganaban los partidos y, Seteve Urkel, por muy imbecil que fuera, siempre caía bien a todo el mundo.


Ahora pregunto ¿Cómo se va a sentir un niño cuando nada de lo que hace es modélico? ¿Cual es tu autorrealización cuando no has seguido los pasos de nadie? ¿Qué reconocimiento obtienes si has “fallado” a todos los tuyos? Hay una generación de niños chicheados vagando sin saber qué quieren hacer realmente con su vida. Son proyecto de perfección con un vacío interior inmenso. En el colegio debería existir la clase de pensar y analizar subjetivamente, para poder tomar decisiones futuras que tengan que ver con la felicidad personal, y a largo plazo, que necesita cada uno de nosotros. Cada vez hay más gente con carreras inútiles que quieren cambiar sus vidas radicalmente. Gente con 25 que empieza a conocerse y a atreverse a pensar, a sentir y a disfrutar de lo que les sale de dentro, y no con lo que han aprendido de fuera. ¿Qué tal si empezamos ya a pensar en nuestro niño interior y le damos lo que realmente necesita?



Con la colaboración de Marc Florensa Martí de www.myladside.blogspot.com
Y Miriam Blázquez

3 comentarios:

  1. Comparto un aprendizaje llevado a cabo en mi faceta de madre que entiende sobre traer un hijo al mundo y para el mundo. Primero, dale a tu hijo las herramientas y, cuando decide tomar las riendas ahí fuera para encontrar su camino: ante la duda, confía. Seguro que acierta, siempre se acierta.

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  2. De eso se trata. Si eres capaz de hacer este tipo de reflexiones es que no has tenido tan malas herramientas a tu alcance, y que has sabido escogerlas. Endevant

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  3. Pero chica, eso lo doy yo en la carrera. Y tú que estudias pa saber tanto?!

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