sábado, 21 de enero de 2012

Inevitablemente Cambio



Cuán ingenuos fuimos un día. Qué lindo fue aquel niño que cuestionaba todo, que se asombraba por todo, que no había caído aún en la rutina aún. Qué maravillosos aquellos años de amor incondicional, de preocupaciones veloces y de ilusión descontrolada, vivimos protegidos de todo lo que iba a ser nuestra cotidianidad madura. Qué curioso optimismo nos inducía siempre a verlo todo bien, a reír, incluso los días de lluvia eran especiales porque podíamos jugar dentro y dentro significaba nuevo, y nuevo que cada día era interesante y diferente. Qué bonito era cuando todo no significaba nada y la nada podía serlo todo, y la pequeña escala era nuestro baremo.

No sé exactamente en qué momento cambió todo, seguro que vosotros tampoco. Supongo que todo fue gradual, que dejamos de tener privilegios poco a poco para hacer menos traumático el paso del verano al invierno. Supongo que tuvimos una primavera, más o menos duradera, que nos hizo comprender que ya nada iba a ser igual. Sinceramente creo que aún estoy ahí, entre flores y lluvias, entre risas y llantos, dándome cuenta que algo muy gordo ha de venir. No se acerca, me acerco.

5 comentarios:

  1. Preciosas palabras las que suenan. Preciosos los sonidos que se leen.

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  2. Precioso es lo que siento cuando leo estas cosas.

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  3. Te has salido, pequeña!
    M.

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