jueves, 12 de abril de 2012

Autoevaluación


 De vez en cuando, es necesario parar y observar cómo te va. Recuerda que bien no significa nada. Regresemos a las preguntas. ¿Cuál es tu objetivo a largo plazo?, es decir, ¿Qué quieres conseguir de tu vida para el futuro? Puede que, en tu caso, sea ganarte la vida con un trabajo que te entusiasme y te haga sentir realizado; o quizás desees dedicar largo tiempo a viajar, o a estudiar. Puede que tu objetivo sea estabilizarte y formar una familia o todo lo contrario, empezar una vida nueva desde la soledad. Todo estará bien si el metaobjetivo es ecológico (no sacrifica el bienestar de otro por el nuestro) o no afecta negativamente a los demás. La pregunta que acompaña a este punto es ¿Para qué necesito yo ese objetivo? Para ser libre, para ser feliz, para huir de mi presente… Depende de la respuesta que demos a esta pregunta, podemos seguirnos formulando la pregunta “para qué” hasta llegar al verdadero trasfondo de ese gran objetivo. Cuando ya somos conscientes de qué queremos y para qué, queda preguntar ¿qué necesito para conseguirlo? Ahí es donde empieza el juego. Tendremos que buscar las estrategias que nos llevarán a conseguir nuestro premio y, depende del tiempo que requiera, trazar una serie de miniobjetivos que nos llevarán a sumar puntos para acercarnos a la meta. Así tendremos la guía para nuestro éxito y, puesto que nosotros la hemos creado, cada uno será el encargado de autoevaluar su avance y qué necesita mejorar o variar para conseguir su objetivo.

Ponte tantos objetivos como quieras, juega, equivócate por el camino, acierta y gana. La satisfacción de sentir que eres el amo de tu vida no tiene precio. Tú llevas las riendas y tu eres el responsable si descarrilas. Aprende, que vida solo hay una. 



Seamos ecológicos y que estas barbaridades no vuelvan a repetirse.

Foto de Alex García, Ronda Sant pere y calle Pelayo. Disturbios del día 29 de marzo, huelga general en Barcelona.

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