lunes, 16 de abril de 2012

Un Viernes 13 Cualquiera


Al fin me visitó el responsable de mis preguntas. No se presentó, apareció de repente, delante de todos, entre cortinas de luces y silencio vacío; dejándome inútil. Desaparecí de un soplo y empecé a sentir las ganas que tenía de recordarme que yo no mando. Primero me cegó para conducirme a la conexión más profunda y consciente que iba a haber transitado jamás. Luego me apartó de la realidad para que me diese tiempo a estar en contacto con todo lo que me iba a pasar. En algún momento desperté para darme cuenta de que dentro de mí no estaba yo. Mi cuerpo hacía y yo solo podía mirar, sin embargo, me había reservado la capacidad de seguir notando todo lo físico. Después de todo aquel show, desagradable de recordar, que se montó sobre mi ser me dejó vacía, lista para reflexionar.

Punto y aparte. 

Ahora toca pensar qué fue lo qué pasó y porqué. Supongo que fue la manera más exagerada que encontró de que yo parase. Un brusco toque de atención en busca de mi paz interior. Seguramente sepa que tardaré en entenderlo. Se me abren tantos frentes que desentrañar… Seguiré pensando, seguiré mirando dentro, sin darle tantas vueltas, sin dolor y sin miedo. 




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